La obesidad infantil y juvenil en aumento.

octubre 15, 2012 in - ARTICULOS Y NOTICIAS DE ENFERMERIA

Recientemente se ha celebrado el 61 Congreso de la Asociación Española de Pediatría, reuniendo a diversos especialistas de nutrición y salud para tratar la Prevención activa de la obesidad en la infancia y adolescencia, además de las variantes genéticas que se han demostrado que están asociadas a la obesidad y al síndrome metabólico y poder solucionar aspectos con múltiples factores sobre el problema actual del sobrepeso y la obesidad infanto-juvenil.

La buena nutrición es esencial para el crecimiento y desarrollo normal de los niños y  las necesidades energéticas y nutricionales varían con la edad. El crecimiento después del nacimiento alcanza su máxima rapidez durante los primeros 6 a 12 meses de vida, durante este período las necesidades de calorías y proteínas son muy altas. En cambio dichas necesidades comienzan a disminuir a partir del segundo año de vida en paralelo con el descenso de la velocidad de crecimiento. Una alimentación correcta será aquella  basada en una dieta equilibrada que cubra las necesidades y proporcione al niño salud y prevención de las enfermedades.

Hoy día las cifras de obesidad en la población infantil se han disparado, hay tres veces más niños obesos que hace 15 años. Las consecuencias de este incremento pueden ser muy negativas en el futuro, aunque la causa es, básicamente, el cambio de hábitos en la sociedad. Los niños suelen abandonar los hábitos saludables en lo referente a la alimentación y la actividad física tradicional por las videoconsolas, internet y televisión.

Los peligros pueden ser muchos, como suponer al niño enfermedades como diabetes tipo II, hipertensión, triglicéridos, colesterol, trastornos hepáticos, problemas psicológicos como baja autoestima, estigma social… pero lo más importante es que se está predisponiendo a una obesidad adulta con los mismos problemas pero con agravantes, hasta tal punto de disminuir la esperanza de vida en futuras generaciones.

Además de los factores mencionados, existen también algunos casos menos comunes de patologías o factores genéticos asociados a la obesidad los cuales se han tratado en el Congreso. Actualmente se conocen alrededor de 130 genes relacionados con la obesidad, y este número continúa en aumento.

“La mayor parte de la población obesa deriva de la interacción de determinadas variantes genéticas con los cambios ambientales, y alrededor del 5% se debe a la existencia de mutaciones en genes únicos y de síndromes mendelianos. La alteración de genes relacionados con la resistencia a la insulina y la inflamación en el tejido adiposo contribuyen igualmente a explicar una parte importante de las alteraciones asociadas a la obesidad”, afirmaba uno de los expertos.

Una dieta equilibrada debe ser suficiente para cubrir las exigencias de nuestro organismo, debe aportar los nutrientes necesarios y ha de ser adecuada a las necesidades de cada persona, no existen alimentos más o menos buenos, sino dietas más o menos equilibradas. Además tanto el entorno familiar como el educativo tienen un papel fundamental para facilitar el acceso de los niños al ocio activo, y fomentar la adquisición de hábitos saludables.

Es primordial inculcar a los niños unos buenos hábitos alimentarios ya que la principal causa de la obesidad exógena es la dieta hipercalórica que es muy superior a las necesidades del niño y debemos a su vez fomentar la actividad física con el deporte, juegos extraescolares, paseos diarios, excursiones. Hay que intentar conseguir el equilibrio energético del organismo, el cual funciona con una ingesta limitada y un ejercicio suficiente. La educación debe llevarse a cabo con todos los miembros de la familia puesto que en un porcentaje elevado los hábitos de los niños tienen mucho que ver con los de los progenitores.
En el Congreso de la Asociación Española de Pediatría se plantearon diversas propuestas para contribuir a disminuir las cifras actuales de obesidad infantil como el fomento de actividad física, la dosificación de las nuevas tecnologías, potenciar la Educación Física en los centros escolares, dotar a las ciudades de infraestructuras seguras para la práctica de transporte activo, realizar campañas sencillas que ofrezcan una ayuda clara sobre la relación entre hábitos alimentarios saludables y la actividad física y además se ha utilizado una Pirámide de estilo de vida saludable para niños y adolescentes como herramienta de educación nutricional para la población.
Casi todos los factores asociados a la obesidad infantil están relacionados con el estilo de vida, así que cambiando algunas costumbres y con la ayuda de los profesionales se puede luchar con este problema de forma eficaz.

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