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¿Cómo cuidar mi salud dental?. Consejos básicos.

agosto 31, 2014 in - ARTICULOS Y NOTICIAS DE ENFERMERIA

Consejos para la Salud Dental.

1: Conocer tus propias necesidades de salud buco-dental.

2: Comprometerse a una rutina de salud oral diaria.

3: Utilizar productos con flúor.

4: Cepillo e hilo dental para eliminar la placa.

5: Limita las bebidas frías y azucaradas y lleva una dieta equilibrada.

6: Evitar malos hábitos como el tabaco.

7: Examinar tu boca regularmente.

8: Visitar tu clínica dental con frecuencia.


Se necesita algo más que un simple cepillado para mantener una buena salud dental. Hay varios cuidados dentales necesarios que debes seguir si deseas mantener tus dientes para toda la vida.

Consejo 1: Conocer tus propias necesidades de salud buco-dental.

Tu salud oral depende de muchos factores. Esto incluye lo que se come, el tipo y la cantidad de saliva en la boca, tus hábitos, tu estado general de salud y tu rutina de higiene oral. Los cambios en tu estado general de salud a menudo producen cambios en tu salud oral. Por ejemplo, muchos medicamentos pueden reducir la cantidad de saliva, lo que provocará sequedad en la boca. También las mujeres que están embarazadas sufren cambios orales, esto incluye a menudo la inflamación de las encías, que se llama gingivitis del embarazo. Los pacientes con asma suelen respirar por la boca, sobre todo cuando se duermen, lo cual puede dar lugar también a sequedad de boca y aumento de la formación de placa y la gingivitis.

Consejo 2: Comprometerse a una rutina de salud oral diaria.

Consulta con tu dentista o higienista dental acerca de tus prácticas de salud oral. Por ejemplo, si estás tomando un medicamento que seque la boca, es importante la utilización de flúor todos los días. Cepíllate diariamente, al levantarte, al acabar de comer y antes de acostarte.
Debes cepillarte los dientes realizando movimientos en vertical y utilizando una pasta dental adecuada que prevenga la formación de caries. Las mujeres embarazadas, las personas con enfermedades como la diabetes y las personas con aparatos dentales también necesitan una atención especial de la salud oral diaria.

Consejo 3: Utilizar productos con flúor.

Todo el mundo debe utilizar estos productos, no sólo los niños. El flúor fortalece los dientes en desarrollo de los niños, pero también ayuda a prevenir la caries en adultos. Las pastas de dientes y enjuagues bucales son buenas fuentes de flúor. Tu dentista te puede recomendar una concentración más fuerte de flúor si lo necesitas. Los productos con flúor pueden ser prescritos para uso diario. Vienen en varias formas: enjuagues, pastas de dientes y geles.

Consejo 4: Cepillo e hilo dental para eliminar la placa.

Debemos cepillarnos por lo menos dos veces al día, pero lo más adecuado es cepillar los dientes tres veces al día o después de cada comida. Además, debes usar el hilo dental al menos una vez al día. Estas actividades eliminan la placa, que es una masa compleja de bacterias que se forma constantemente en los dientes. Si la placa no se remueve todos los días, se puede convertir en gingivitis y otras enfermedades periodontales. Es importante cepillarse y usar el hilo dental correctamente. Es necesario eliminar la placa de todos los lados del diente y donde nacen las encías.

Consejo 5: Limita las bebidas frías y azucaradas y lleva una dieta equilibrada.

Cada vez que comemos, los trozos de comida se alojan en los dientes. Este alimento proporciona combustible para las bacterias de la placa. Las bacterias producen ácido. Cada vez que comemos azúcares o almidones (azúcares complejos), nuestros dientes están expuestos a estos ácidos durante 20 minutos o más. Esto ocurre con más frecuencia si comemos aperitivos y la comida se queda en los dientes durante un tiempo. Estos ataques ácidos repetidos pueden romper la superficie del esmalte de los dientes, lo que conduce a una cavidad. Es conveniente que estas situaciones se produzcan lo menos posible, y que vayamos preparados si salimos a comer fuera con un cepillo de viaje o chicles sin azúcar.
Una dieta equilibrada también es importante. No beber la suficiente cantidad de minerales y vitaminas pueden afectar tu salud oral, así como tu salud en general.

Consejo 6: Evitar malos hábitos como el tabaco.

Si fumas, intenta dejarlo de todas las formas posibles. Fumar puede aumentar el riesgo de cáncer oral, gingivitis, periodontitis y la caries dental. El uso del tabaco también contribuye al mal aliento y manchas en los dientes.

Consejo 7: Examinar tu boca regularmente.

Incluso si visitas a tu dentista regularmente, tú eres el más adecuado para notar cambios en tu boca. Tu dentista o higienista dental lo verás un par de veces al año, pero tú puedes examinar tu boca semanalmente para observar los cambios que podrían ser de interés. Los cambios en la boca que debes buscar son: Inflamación de las encías, dientes astillados, dientes descoloridos, úlceras o lesiones en las encías, mejillas o la lengua. Un examen regular es importante para los consumidores de tabaco, que están en mayor riesgo de desarrollar cáncer oral. Si fumas, tu dentista o higienista dental puede decirte dónde es más probable que aparezca una llaga, herida o abultamiento y puedas localizarla con mejor precisión.

Consejo 8: Visitar tu clínica dental con frecuencia.

Debes visitar con frecuencia una clínica dental. Habla con tu dentista acerca de la frecuencia con que debes visitarlo. Si tienes un historial de caries o de coronas y puentes, o estás bajo algún tipo de tratamientos odontológicos para cuidar la dentadura, debes visitar al dentista con más frecuencia. Algunas personas, como los diabéticos o fumadores, y las personas con sistemas inmunitarios deprimidos (como por ejemplo las personas con VIH o que están recibiendo tratamiento contra el cáncer), son más propensos a tener problemas dentales y tienen más enfermedades de las encías que la población general y además suelen sufrir la pérdida de alguna pieza dental y necesitar implantes dentales. Por ese motivo deben buscar un profesional de confianza al que puedan visitar regularmente para un buen asesoramiento y control de la higiene dental.

AINES. ANTIINFLAMATORIOS NO ESTEROIDEOS

agosto 30, 2014 in - ARTICULOS Y NOTICIAS DE ENFERMERIA

Los fármacos que se incluyen en el grupo de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) no tienen prácticamente relación química entre ellos, pero mantienen una relación en cuanto a sus efectos y a sus reacciones adversas. Las acciones que comparten son la analgésica, la antitérmica y la antiinflamatoria, aunque cada compuesto puede tener una eficacia relativa diferente para cada una de las acciones; así, un compuesto puede tener mayor poder antiinflamatorio, y otro mayor poder antitérmico. Al igual que los efectos farmacológicos, las reacciones adversas pueden coincidir con las del grupo o ser más específicas o variar en frecuencia e intensidad.

CARACTERÍSTICAS GENERALES

Mecanismo de acción

La acción principal de todos los AINEs es la inhibición periférica de la ciclooxigenasa, la enzima implicada en la biotransformación del ácido araquidónico en prostaciclinas, prostaglandinas y tromboxanos. Las prostaglandinas son las principales responsables del dolor, fiebre, e inflamación, liberándose en el punto donde se produce la lesión.

Existen dos isoformas de la ciclooxigenasa COX-1 y COX-2, con localizaciones y funciones diferentes:

COX-1: desencadena la cadena enzimática que conducen a la síntesis de prostaglandinas y tromboxanos, los cuales ejercen sus acciones fisiológicas sobre todo en los vasos sanguíneos, el estómago y los riñones.

COX-2: induce una acción sobre células determinadas, en situaciones patológicas (dolor, fiebre, inflamación…)

Existen AINEs no selectivos (inhiben la COX1 y la COX2) y los más modernos AINEs selectivos que no tienen efectos secundarios gastrointestinales.

Acciones farmacológicas

Acción analgésica

La acción analgésica de los AINEs puede definirse como de intensidad moderada a media. La acción analgésica se debe a la inhibición de la síntesis de las prostaglandinas periféricas (PGE2, PGF2). Las prostaglandinas no producen dolor directamente, sino que sensibilizan a las terminaciones de las fibras nerviosas nociceptivas, amplificando el mensaje doloroso básico; las prostaglandinas de la serie E y F están implicadas en esta acción sensibilizadora.

Los AINEs son más efectivos al dolor si hay un componente inflamatorio.

Un pequeño componente de acción analgésica de los AINEs produce un efecto central de reducción de la síntesis de prostaglandinas en el SNC (Ej.: Paracetamol, metamizol actúan de esta manera).

Acción antitérmica o antipirética

El hipotálamo regula la temperatura corporal. Por lo tanto los AINEs disminuyen la fiebre por la inhibición de la síntesis de prostaglandinas hipotalámicas, responsables de la liberación de pirógeno inflamatorio que actúan sobre el centro regulador hipotalámico y produce fiebre. No afecta a la temperatura en circunstancias normales y tampoco en golpes de calor.

Acción antiinflamatoira

La inflamación es una respuesta fisiopatológica de defensa del organismo frente a agresiones como infecciones, lesiones oculares, etc.

De forma esquemática, la respuesta inflamatoria puede dividirse en tres fases:

Fase aguda, con la vasodilatación y permeabilidad capilar.

Fase subaguda, con infiltración leucocitaria y células fagocíticas.

Fase crónica, con degeneración y fibrosis en los tejidos afectados

El número de células tisulares, sanguíneas y mediadores químicos es muy amplio y variable, pudiendo ser diferente en cada proceso inflamatorio, aunque se mantenga una base común. Sobre esta base, la capacidad de los AINE para reducir la inflamación es también variable. En principio son más útiles en los procesos inflamatorios agudos que en los crónicos, dependiendo de varios factores: el proceso inflamatorio, la participación de eicosanoides, etc.

Se postula que el efecto antiinflamatorio de los AINE no sólo es el resultado de su acción al inhibir la COX, entre aspectos debido a que para corregir el efecto antiinflamatorio se requieren dosis superiores a las necesarias para inhibir la COX (de acuerdo con su mecanismo de acción, tiene más relación con la COX-2, pues ésta se hace menos sensible a la acción de los AINE en el proceso inflamatorio).

La acción antiinflamatoria se produce al inhibir las prostaglandinas responsables de la vasodilatación, aumento de la permeabilidad y edema. Además los AINE interfieren en diversas funciones de los neutrófilos, como son la disminución de adhesividad, agregación, quimiotaxis, degranulación y fagocitosis (acción lipooxigenasa). Además en la inflamación crónica (artritis reumatoide) son útiles por producir un alivio sintomático importante y por disminuir la  resorción ósea, a pesar de que no pueden actuar en la evolución del proceso patológico, puesto que intervienen otras sustancias (linfocitos T y B, linfocinas, inmunocomplejos y componentes de naturaleza inmune).

Acción antiagregante plaquetario

La acción antiagregante plaquetario se produce al inhibir la síntesis de tromboxanos. Se considera también que puede desencadenar una reacción adversa como la hemorragia en personas tratadas.

FARMACOCINÉTICA

Presenta buena absorción gastrointestinal, aunque conviene proteger la mucosa con alimentos o antiácidos. La capacidad de los AINE de producir lesiones en la mucosa se debe a dos posibles mecanismos:

Una acción local, que es dependiente del pH y del AINE que se utilice.

Una acción sistémica, en relación con su mecanismo de acción, que no requeriría el contacto del AINE con la mucosa.

Frecuentemente uso parenteral y rectal. El uso tópico suele ir asociado a otra vía de administración.

Ampliamente distribuidos por todo el organismo, atraviesan la barrera placentaria y hematoencefálica y se unen fuertemente a proteínas plasmáticas.

INDICACIONES

Se utilizan en el dolor leve-moderado de origen somático (músculo-esquelético), dolor postoperatorio, dolor odontológico, cefalea, dolor visceral (dismenorrea, cólico renal), en los primeros escalones de la terapia del dolor canceroso.

En general, a dosis más elevadas que las analgésicas se utilizan como antiinflamatorios (espondilitis, tendinitis, bursitis, gota) y en enfermedades reumáticas (artritis reumatoides, osteoartritis), siendo la máxima acción analgésica con la doble de la dosis habitual.

Son útiles también como uricosúricos (promueven la excreción de ácido úrico en la orina) y antipirético.

A pesar de todas estas indicaciones siempre se busca el fármaco más idóneo en cada situación.

REACCIONES ADVERSAS

Reacciones gastrointestinales: puesto que los AINEs inhiben a las prostaglandinas y en consecuencia aumenta la producción de ácido y disminuye la secreción de mucina y el tono del esfínter esofágico, provocado dispepsia, nauseas, dolor epigástrico, pirosis, gastritis, vómitos, riesgo de ulceras, diarreas, estreñimiento y hemorragias.

Reacciones renales: la toxicidad renal aguda se debe a la inhibición de prostaglandinas, disminuyendo el flujo sanguíneo, el filtrado glomerular y el transporte tubular de iones (hipernatremia e hipocaliemia), lo que provoca HTA, edemas, insuficiencia cardiaca, así como insuficiencia renal aguda. La toxicidad renal crónica se produce por el uso prolongado, provocando necrosis papilar e insuficiencia renal crónica.

Reacciones hematológicas: entre los efectos hematológicos: anemia aplásica, agranulocitosis, trombocitopenia y hemorragias por la inhibición de tromboxanos responsables de la agregación plaquetaria.

Hipersensibilidad: las reacciones de hipersensibilidad cutánea, neurológicas y oculares no son frecuentes. Pero puede provocar un efecto broncodilatador e incluso en ocasiones de shock anafiláctico.

Efectos hepáticos: son poco frecuentes y en raras ocasiones se da insuficiencia hepática, encefalopatía, alteraciones metabólicas (acidosis e hipoglucemia), hepatitis, necrosis aguda…

Manifestaciones neurológicas: cefaleas, confusión, alucinaciones, vértigo y somnolencia.

CLASIFICACIÓN

SALICILATOS: AAS, salicilato de sodio, etc.

DERIVADOS DEL PARA-AMINO-FENOL: Paracetamol.

PIRAZOLONAS: Metamizol.

DERIVADOS DEL ÁCIDO ACÉTICO: Indometacina, Diclofenaco, Etodolaco, Sulindaco, Tolmetina y Ketorolaco.

DERIVADOS DEL ÁCIDO PROPIÓNICO: Fenoprofeno, Ibuprofeno, Indoprofeno, Ketoprofeno, Naproxeno.

OXICAM: Peroxicam.

DERIVADOS ANTRANÍLICOS: Flufenámico, Ácido mefenámico, Meclofenámico.

ALCANONAS: Nabumetona.

 

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